Fantasías sexuales
El término de “fantasías sexuales” suele ser asociarlo con algo pecaminoso, sucio, impropio o prohibido. Sin embargo suelen ser pensamientos tan naturales, comunes y cotidianos como el hecho de respirar.
Las fantasías sexuales son una representación mental que elaboramos conscientemente como por ejemplo cuando vemos a alguien que nos agrada y sin que esa persona lo sepa recreamos un mundo mental en donde imaginamos diferentes actividades sexuales. Otras veces las fantasías son inconscientes como por ejemplo cuando soñamos con alguien y nos vemos consumando nuestros deseos más ocultos con esa persona.
Pueden presentarse evocando un estímulo en nuestros pensamientos o viéndolo en vivo cara a cara o mediante algún recurso impreso o electrónico. Y también los sueños y todas las creaciones artísticas pueden tener como principal fuente de motivación la fantasía sexual del artista.
Pasamos la mayor parte de un día dialogando internamente con nosotros mismos. Y buena parte de esos pensamientos tienen una fuerte carga erótica, tanto en hombres como en mujeres, que pueden ser orientados de forma positiva cuando nos imaginamos estar con esa persona con quien podemos compartir nuestra vida sexual potencialmente realizable tarde o temprano.
Debido a que en el mundo de las fantasías todo es posible es fácil que se produzca un conflicto con los esquemas sociales y personales y genere sentimientos de culpa en la persona que las tiene puesto que son acciones contrarias a las reglas morales, religiosas, sociales o sexuales.
Sin embargo, las fantasías sexuales tratan de cumplir deseos que difícilmente pueden cumplirse en el plano de la realidad. Por esa razón hay quienes deciden reprimir sus deseos sexuales, evitando los sentimientos de culpa.
